Mar 31 Mar 2009
Madrid, Infomadrid, 31-3-2009.- En una entrevista realizada por Manuel María Bru en el programa “El Espejo de la Iglesia” en la Cadena COPE, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, habló de la celebración de su 50 aniversario de ordenación sacerdotal, de la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que en unos días recogerán desde Roma y de crisis que acechan en la actualidad, la primera, la del valor de la vida.
En referencia a sus bodas de oro sacerdotales, afirmó que su vocación sacerdotal surgió muy temprano, “un don especial haberlo sentido desde niño”. En la celebración de su 50 aniversario ordenó a 12 sacerdotes e invitó a los jóvenes a ponerse a la escucha de la llamada de Dios. “Les hablé de lo bellísima que es la vocación sacerdotal, del don increíblemente nacido de predilección del Señor por un joven, y de que después de una larga vida de sacerdote la inmensidad de la voz de Dios se ha volcado con él”. “Es fantástico dar la vida por el Señor, dijo”. Para el Cardenal, “el fondo de la existencia, la razón más íntima del ser, y el amor del hombre son inseparables”.
Se refirió también al don sagrado de la vida, y pidió que “el Señor, su luz y su gloria, resplandezca en estos momentos nada fáciles que atraviesa la sociedad y los hombres de nuestro tiempo”. Así, afirmó que “se empieza con la crisis del valor de la vida y después se llega a todo tipo de crisis como las financieras o los sistemas económicos”. Lamentó, en este sentido, que “al hombre no se le tiene en cuenta en sus momentos de más debilidad, cuando empieza a nacer, esa raíz profunda y base de la que nace el respeto al hombre”.
Habló también de la palabra profesión, que viene del verbo profesar, pero que ahora tiene otro matiz laboral, organización empresarial, del Estado. “Ha perdido frescura, belleza y conexión con la vida”. A su juicio, “está bien si se entiende como la forma y modo en la que la persona vive la vocación de Dios y responde a ella desde lo más hondo de su ser, como una especie de traducción y expresión de lo que uno es para llevar el amor de Cristo al hombre”. “La profesión de sacerdote es eso, el ministerio de aquél que hace presente a Cristo entre los hombres”, apostilló.
Desde ese punto de vista, la profesión sacerdotal es “tan honda y radicalmente enraizada en lo que uno es que si la niegas o rechazas, te destruyes a ti mismo y te incapacitas para hacer esa gran obra”.
En cuanto a los jóvenes, que precisamente acudirán a Roma para recoger la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), y se la traerán a Madrid, destacó que será el momento de lanzamiento de la JMJ del 2011, junto al icono de la Virgen, que tienen en Sidney. También el Santo Padre recibirá en audiencia el próximo lunes, en el Aula Pablo VI, a los representantes de la JMJ, que se vivirá como “un camino de evangelización de los jóvenes de España, Europa y el mundo, muy singular”. “Será –agregó- presentar la Cruz abrazándose los jóvenes a ella”.
El día de Viernes Santo presidirá la Liturgia en la catedral de la Almudena con mucho jóvenes y después, alrededor de 400 jóvenes la portarán por la calle Mayor hasta la Puerta del Sol y calle de Alcalá. A partir del otoño próximo, comenzará la peregrinación de la Cruz por las diócesis de Madrid y, después, por las diócesis españolas.