Madrid, Fundación Vida, 31-3-2009.- El director de la Fundación Vida, Manuel Cruz, criticó los mensajes lanzados por los dirigentes de la izquierda española con motivo de la ‘Marcha por la Vida’ del pasado domingo. El directivo lamentó “el narcisismo de la izquierda de este país, que les impide reconocer la evidencia si no coincide con sus intereses. Esto les pasará factura en las urnas, porque ningún pueblo soporta el totalitarismo y que se gobierne contra su voluntad, como se está haciendo en el aborto”.

Para la Fundación Vida, “las manifestaciones de rechazo al aborto de ayer en el territorio nacional, dejan bien claro que los españoles no quieren el aborto, y mucho menos libre, como pretenden imponer”. El directivo denunció que esta actitud “es el ejemplo de lo que la izquierda considera democracia: el estalinismo puro y duro, donde no hay lugar para los que piensan de manera diferente”.

“Con las palabras de José Blanco y Elena Valenciano o de la directiva de ERC, se nos vuelve a evidenciar el talante de los líderes de esta ideología: se recurre al ‘que viene el coco’ y a la mentira. En este caso, ‘que vienen la ultraderecha y los obispos a meter a las niñas de 16 años en la cárcel”, analizó Manuel Cruz.

El directivo quiso expresar su repulsa “a un engaño tan burdo que no puede creerse. No hay ninguna mujer en prisión por haber abortado, y basta con ver la manifestación de ayer para observar que los defensores de la vida no queremos encerrar a nadie, y que la juventud española está en contra del aborto. Es más, como se demostró en la marcha, la verdadera izquierda también está contra la interrupción del embarazo.”.

“Queremos que una madre pueda tener a su hijo libremente, y no presionarla para abortar por condicionantes sociales y económicos. Queremos que no tenga que enfrentarse a las consecuencias de este fracaso, y no incitarla, incluso si es menor de edad, como hace el Gobierno. Queremos decir la verdad, y no ocultarla o retorcerla con mentiras o eufemismos”.

Fundación Vida exhortó a los dirigentes “a escuchar a los ciudadanos, en lugar de encerrarse en las alturas del poder, porque corren el riesgo de aprender la lección en las urnas. Que dejen de oír los cantos de sirena de los interesados, porque la realidad dice que las feministas y los dueños de las clínicas abortistas son minoría”.

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