Madrid, Infomadrid, 31-3-2009.- El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, presidió ayer por la tarde la lectura del Pregón de Semana Santa en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, que este año corrió a cargo de Marcelino Oreja Aguirre.

Mons. Antonio Astillero, Deán de la Catedral, presentó al pregonero, de quien dijo que “siempre estuvo en la política al servicio del bien común”, y que lo más importante “es ser fiel hijo de la Iglesia, testigo de la fe y del Evangelio en todo momento y circunstancia”.

En su intervención, Marcelino Oreja partió de un viaje que realizó con su madre a Madrid en los años 40, donde se quedó impresionado de las cofradías y hermandades, de los grupos escultóricos y, en definitiva, de la “Semana Santa de la Cruz –que dijo- marca la vida del hombre”. Así, señaló que el anuncio de la Cruz es la proclamación de la gloria de la Resurrección.

Afirmó, asimismo, que la muerte de Cristo nos hace descubrir que ante la violencia y la crueldad esperamos justicia. “Ese es el gran imperativo de los cristianos”, destacó y añadió que “frente a los problemas, nos pide que hagamos nuestra conversión personal”.

Sin embargo, no obvió referirse a las cuestiones que más preocupan a la sociedad como la crisis económica, la inestabilidad laboral y la violencia. Pero, también, aludió a los ancianos, excluidos y débiles y mostró su preocupación ante el grave problema del aborto, la investigación genética, la libertad religiosa y la educativa… “Los cristianos hemos de esforzarnos por encontrar el modo de vivir y de pensar iluminado por la luz de la Pascua, la luz del amor”.

Para Marcelino Oreja, es indiscutible la contribución de la Iglesia católica a la constitución de España. Prueba de ello, son los símbolos, la onomástica, el arte, las catedrales o los textos constitucionales, que resaltan el valor de la Iglesia. “La fe –manifestó- ha sido la raíz principal de España y la moral de nuestras empresas, valores y principios”.

Frente a esta tradición, el laicismo acecha y “quiere borrar nuestro recorrido vital, interrumpir nuestras tradiciones y vaciar nuestros principios sociales”. “España –lamentó- está invadida por un modo de vida en el que creer en Dios parece ser signo de pobreza y deficiencia intelectual”. Sin embargo, por el contrario, son muchos los cristianos los que tienen una presencia activa en la sociedad.

Refiriéndose a la JMJ 2011 que se celebrará en Madrid, destacó que muchos jóvenes muestran su compromiso con la Iglesia y que ese año, Madrid será la capital de todos estos valores.

Finalmente, el cardenal, resaltó el “espléndido pregón” de Marcelino Oreja y destacó que el buen guión del mismo, “luminoso por su fe, sostenido por la esperanza, comprometido con la vida, vivida desde los más hondo de la experiencia personal y comprometido con el marco histórico actual, con el que se desarrolla nuestro itinerario por los caminos de la existencia con la Cruz”.

Agradecimiento del Cardenal
Al finalizar el pregón, tomó la palabra el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, para agradecer “a don Marcelino este pregón espléndido de la Semana Santa Madrileña 2009, el segundo de su historia. Luminoso por la fe sostenida de esperanza, con la fuerza musical del Amén con la que ha concluido el acto, comprometido con la vida vivida en lo más hondo de nuestra experiencia personal, también comprometido con el marco histórico actual en el que se desarrolla nuestro itinerario por los caminos de la existencia, cargados con la cruz. De muchas cruces ha hablado Marcelino”.

Destacó que “ha sido un buen guión, espiritualmente sentido, para que se pueda vivir con profundidad en la fe y con propósito de conversión la Semana Santa madrileña. Ha sido un pregón de la Semana Santa eterna, de la que ya no termina más, porque todos los días del año y de la historia están traspasados por ese Cristo vivo que sigue ofreciendo su sacrificio de la Cruz gloriosamente ante el Padre, por nosotros, pero aplicada y traída al momento actual de nuestro tiempo”.

Concluyó sus palabras manifestando su agradecimiento “a don Marcelino y al organista del coro de la catedral, que nos han ofrecido el marco justo, estéticamente brillante. Han hecho y han convertido este segundo pregón de la Semana Santa madrileña en un hito que no vamos a olvidar en la historia diocesana de Madrid”.

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