Archivo de Mayo, 2009

Nació en Vignate (Milán, Italia) el 2 de noviembre de 1801. Era el quinto de los ocho hijos de Francesco Biraghi y Maria Fina. Poco después de su nacimiento, la familia se trasladó a Cernusco sul Naviglio, un pueblo cercano.

A los doce años Luis entró en el seminario menor de Castello sopra Lecco. Luego, prosiguió sus estudios sacerdotales en los seminarios mayores de Monza y de Milán. En la catedral de Milán recibió la ordenación sacerdotal el 28 de mayo de 1825.

Fue destinado inmediatamente a la enseñanza en los seminarios de Castello sopra Lecco, Séveso y Monza.

En 1833 lo nombraron director espiritual del seminario mayor de Milán.

En 1848 volvió a la enseñanza, pero a causa de las vicisitudes políticas que se produjeron en Italia durante esos años, sobre todo en Lombardía y Venecia, fue destituido de su cargo por los austriacos en 1850.

En 1855 fue nombrado doctor —y desde 1864 viceprefecto— de la prestigiosa Biblioteca Ambrosiana y canónigo honorario de la basílica de San Ambrosio. En 1873 Pío IX le concedió el título de prelado doméstico de Su Santidad.

Ese Pontífice lo apreciaba mucho, hasta el punto de que en 1862 le dirigió una carta autógrafa para que, usando su gran influencia, actuara de mediador y pacificador entre el clero milanés, dividido por entonces en dos facciones: los promotores de la nueva unidad nacional italiana, que se estaba concretando, y los defensores del poder temporal de los Papas.

Mons. Biraghi era hombre de gran cultura y profunda vida interior; apasionado estudioso de patrología y arqueología.

Y precisamente su conocimiento y admiración por la antigüedad cristiana, y su devoción por san Ambrosio, hicieron que surgiera en él la idea de fundar el instituto de las Religiosas de Santa Marcelina, para renovar el ideal de la virginidad consagrada, típica de la Iglesia primitiva, dedicándose simultáneamente a la educación de la juventud femenina (santa Marcelina, hermana mayor de san Ambrosio, recibió el velo de las vírgenes consagradas de manos del Papa Liberio en la Navidad del año 353, y colaboró con su hermano obispo en Milán).

Mons. Biraghi fundó el instituto en 1838, en Cernusco sul Naviglio, con la colaboración de la madre Marina Videmari (1812-1891), que fue la primera superiora y la continuadora de la obra después de la muerte del fundador.

Pronto abrió otras casas, como colegios y escuelas, en varias ciudades.

Ya sin compromisos pastorales directos, mons. Biraghi dedicó todas sus energías, hasta el fin, a la formación espiritual de sus religiosas y a la organización de la nueva congregación.

Murió el 11 de agosto de 1879, a los setenta y ocho años, en Milán. Fue sepultado en el panteón familiar, en Cernusco sul Naviglio. En 1951 sus restos fueron trasladados a la capilla de la casa madre de las Religiosas de Santa Marcelina, en ese mismo pueblo.


Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.

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Agustín de Canterbury es considerado uno de los más grandes evangelizadores, al lado de San Patricio de Irlanda y San Bonifacio en Alemania. Tiene el gran mérito de haber dirigido la evangelización de Inglaterra.

Era superior del convento benedictino de Roma, cuando el Sumo Pontífice San Gregorio Magno se le ocurrió en el año 596 tratar de evangelizar a la isla de Inglaterra que era pagana. Conociendo el espíritu generoso y emprendedor de Agustín, que no se acobardaba ante ninguna dificultad, y además sus grandes virtudes, el Papa lo envió con 39 monjes más a tratar de convertir a esos paganos sajones.

Y sucedió que al llegar Agustín y sus 39 compañeros a la costa, donde se tomaba la embarcación para llegar a Inglaterra, allí les contaron terribles barbaridades acerca de los habitantes de esa isla, y los otros misioneros sintieron mucho miedo y enviaron al santo a que fuera a Roma a contarle al Pontífice lo peligroso que era esto que iban a emprender. Agustín fue a hablar con el Papa, pero san Gregorio lo animó de tal manera, recordándole que Dios les concedería la buena voluntad de aquellas gentes, que ya desde entonces Agustín no se dejó desanimar por los temores.

En Inglaterra mandaba el rey Etelberto que tenía una esposa muy santa (que después se llamó Santa Berta) y el primer regalo que Dios les concedió a los nuevos misioneros fue darles la buena voluntad del rey. Este los recibió muy cariñosamente y les pidió que le enseñaran la religión, y tanto le agradó que pronto se hizo bautizar y les regaló su palacio real para que les sirviera de convento a los misioneros y les dio un templo en Canterbury para que allí enseñaran. Y en ese sitio está ahora la más famosa catedral de Inglaterra: la Catedral de Canterbury.

El rey dejó en libertad a los súbditos para que escogieran la religión que quisieran, pero les recomendó que se instruyeran en la religión de Jesucristo y tanto les agradaron a aquellas gentes las enseñanzas de Agustín y sus monjes, que en la Navidad del año 597 se hicieron bautizar 10,000 ingleses y entre los nuevos bautizados estaban los que ocupaban los cargos más importantes de la nación.

Agustín envió a dos de sus mejores monjes a Roma a contarle al Sumo Pontífice tan hermosas noticias, y el Papa en cambió le envió el nombramiento de arzobispo, y otro buen grupo de misioneros, y cálices y libros para las celebraciones y muchas imágenes religiosas que a esas gentes recién convertidas les agradaban en extremo. San Gregorio se alegró muchísimo ante noticias tan consoladoras, y le recomendó a San Agustín un simpático plan de trabajo.

San Gregorio, sabiendo que la principal virtud del obispo Agustín era la docilidad a sus superiores, le envió las siguientes recomendaciones 1º. No destruir los templos de los paganos, sino convertirlos en templos cristianos. 2º. No acabar con todas las fiestas de los paganos, sino convertirlas en fiestas cristianas. Por ejemplo ellos celebraban las fiestas de sus ídolos con grandes banquetes en los cuales participaban todos. Pues hacer esos banquetes, pero en honor de los mártires y santos. 3º. Dividir el país en tres diócesis: Canterbury, Londres y York.

Nuestro santo cumplió exactamente estas recomendaciones, que le produjeron muy buenos resultados. Y fue nombrado por el Papa, jefe de toda la Iglesia Católica de Inglaterra (Arzobispo Primado). En las reuniones sobresalía entre todos por su gran estatura y por su presencia muy venerable que infundía respeto y admiración.

San Agustín escribía frecuentemente desde Inglaterra al Papa San Gregorio a Roma pidiéndole consejos en muchos casos importantes, y el Sumo Pontífice le escribía ciertas advertencias muy prácticas como estas: “Dios le ha concedido el don de hacer milagros, y le ha dejado el inmenso honor de convertir a muchísimos paganos al cristianismo, y de que las gentes lo quieran y lo estimen mucho. Pero cuidado, mi amigo, que esto no le vaya a producir orgullo. Alégrese de haber recibido estos regalos del buen Dios, pero tenga temor de no aprovecharlos debidamente. Consuélese al ver que con los milagros y la predicación logra que tantos paganos se vuelvan cristianos católicos, pero no vaya a creerse mejor que los demás, porque entonces le estaría robando a Dios el honor y la gloria que sólo El se merece. Hay muchos que son muy santos y no hacen milagros ni hablan hermosamente. Así que no hay que llenarse de orgullo por haber recibido estas cualidades, sino alegrarse mucho al ver que Dios es más amado y más glorificado por las gentes”. Mucho le sirvieron a Agustín estos consejos para mantenerse humilde.

Después de haber trabajado por varios años con todas las fuerzas de su alma por convertir al cristianismo el mayor número posible de ingleses, y por organizar de la mejor manera que pudo, la Iglesia Católica en Inglaterra, San Agustín de Canterbury murió santamente el 26 de mayo del año 605. Y un día como hoy fue su entierro y funeral. Desde entonces ha gozado de gran fama de santidad en esa nación y en muchas partes más.


Madrid, Infomadrid, 26-5-2009.- Con motivo de la celebración del Día Nacional del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, el próximo 31 de mayo, solemnidad de Pentecostés, este año con el lema “Qué hermosos los pies de los que anuncian buenas noticias” (Rom 10,15), el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, ha hecho pública una carta en la que se dirige a los laicos para “alentaros en la ineludible tarea de proclamar el evangelio de todos los hombres”. “No nos cabe duda de que el evangelio es la verdadera buena noticia que el hombre de hoy, como el de todos los tiempos, necesita escuchar. Pero también sabemos que el hombre no siempre tiene los oídos abiertos para escuchar la Buena Noticia. Por ello es preciso decisión y entrega a la misión evangelizadora”.

San Pablo, dijo, también se encontró con dificultades para anunciar el evangelio, pero a pesar de ello “se entrega al evangelio y a su predicación con la conciencia clara de que de ello depende la vida y la salvación de los hombres”. “La salvación de todos y cada uno de los hombres es un imperativo del amor del Padre”, y que consiste en “el conocimiento y la aceptación de la alianza de amor que Dios Padre ha establecido con el mundo en su Hijo Jesucristo”.

Para el Cardenal, “la actual situación, no sólo del mundo, sino también de tantas partes de la Iglesia, exige absolutamente que la palabra de Cristo reciba una obediencia más rápida y generosa”. Y explica que “la predicación del evangelio no consiste en la simple defensa de unos valores o ideas que se proponen frente a otros distintos, sino en la propuesta de una Vida Nueva que tiene su origen en el Espíritu Santo”. Así, prosigue, “el evangelio nos propone la Vida nueva que brota del corazón abierto de Cristo en la cruz”. “Si damos testimonio del Amor Divino que habita en nosotros”, afirmó, “ofreceremos al mundo la buena noticia que permitirá afrontar con esperanza la crisis económica, social y moral del tiempo en que vivimos”.

Bendición y alentando los esfuerzos “que se hacen en el campo del asociacionismo católico”, recuerda que “es misión importante del apostolado seglar y de la Acción Católica colaborar” trabajando “al servicio de la revitalización de todas las comunidades eclesiales, para un mayor vigor de la nueva evangelización. Si hay comunidades vivas, que se toman en serio la evangelización de la sociedad, no faltarán nunca seglares que se conviertan en testigos convincentes del Señor resucitado”.

Manifiesta su agradecimiento “por la celebración en Madrid de la próxima Jornada Mundial de la Juventud en el año 2011, que hemos comenzado a preparar con la acogida, primero en Roma y después en Madrid, de la Cruz de los jóvenes acompañada del Icono de la Virgen. Su peregrinación el próximo curso por toda la archidiócesis y por las diócesis españolas ha de servir para anunciar el contenido fundamental del Evangelio: en la Cruz el hombre es amado por Dios hasta el extremo”.

Afirma que “es hermosa la misión del ser mensajeros del Amor, pues sólo una vida llena del Amor de Dios puede comunicar con verdad esta Buena Nueva que encierra en sí misma la capacidad de salvar al hombre de todos los tiempos”.

Concluye pidiendo a la Virgen María “que bendiga todos los trabajos apostólicos de todas las asociaciones de apostolado seglar y de la Acción Católica, y os animo a todos a ser mensajeros de la Buena Noticia de la salvación”.

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Madrid, Infomadrid, 26-5-2009.- El próximo domingo, 31 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, se celebra el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, este año con el lema “¡Que hermosos son los pies de los que anuncian la buena noticia” (Rom 10, 14-15).

Con este motivo, la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar ha organizado un encuentro de reflexión y debate. Se celebrará el próximo jueves, 28 de mayo, de 19,30 a 21,30 horas, en el Arzobispado de Madrid (c/ Bailén, 8). ‘Celebración XX aniversario Christifideles Laici’ será el tema a abordar por Gabriel Richi Alberti, profesor de Eclesiología de la Facultad de Teología San Dámaso.

Además, el sábado 30 se celebrará la Vigilia de Pentecostés, a las 20,00 horas. Y el domingo 31, una solemne Eucaristía, que dará comienzo a las 12,00 horas. Presididas por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, ambas celebraciones tendrán lugar en la Catedral de la Almudena.

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Madrid, Infomadrid, 26-5-2009.- El Consejo Diocesano de Misiones estrena nueva página web:

En ella se podrá encontrar la vida misionera de la Diócesis de Madrid, con actualizaciones en videos, fotos, noticias, cartas y acontecimientos misioneros.

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