Madrid, Infomadrid, 30-10-2009.- Con motivo de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, el obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez, presidirá el próximo lunes un funeral en el santanderino Cementerio de Ciriego, a las 10,30 horas de la mañana. Como ya es tradición, el prelado rezará a continuación un responso en el Panteón de los Hombres Ilustres de Cantabria que alberga este recinto.
Además, el mismo lunes, Mons. Jiménez también oficiará un funeral, a las 20,00 horas, en la Catedral, por los obispos fallecidos y que fueron pastores de la Diócesis de Santander. Varios de estos prelados están enterrados en el interior de la Catedral.
Indulgencia plenaria por los difuntos
Además, los cristianos que visiten devotamente un cementerio entre el día 1 y el día 8 de noviembre y recen, aunque sólo sea mentalmente por los difuntos, la Iglesia concede una indulgencia plenaria que se puede aplicar por las almas de los fieles fallecidos.
La catedral de Santander también está considerara como cementerio, puesto que, en su interior, están inhumados los restos mortales de algunos de los que fueron obispos de la Diócesis.
Fiesta de Todos los Santos
Por su parte, en el día 1 de noviembre, la Iglesia recuerda que la solemnidad de Todos los Santos es una fiesta muy familiar, ya que en este día se otorga también culto a nuestros propios santos y, entre ellos, a nuestros familiares, compañeros, amigos y, a todas aquellas almas, que gozan ya de la gloria de Dios.
Durante todo el mes de noviembre, la Iglesia recomienda también sufragios en favor de los difuntos. Desde los primeros tiempos, los cristianos han honrado la memoria de los ya fallecidos y ofrecido sufragios en su favor, en particular con el sacrificio eucarístico para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de estas almas.
Con motivo de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, Mons. Jiménez ha escrito una carta Pastoral que ha titulado, “La fe en la Resurrección de los Muertos”. En su contenido destaca que en medio de esta vida “en que todo se encamina hacia el final de la muerte, nosotros no ponemos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos”.
Mons. Jiménez resalta que en la resurrección de Jesucristo, “Dios mismo, se nos ha revelado como el horizonte último que da sentido a la historia humana”. Ahora sabemos -agrega- que “la humanidad no camina hacia el vacío” y que la historia de los hombres “no es algo enigmático, sin meta ni salida alguna”. La vida de los hombres -señala- tampoco es “un breve paréntesis entre dos vacíos silenciosos” y recuerda que Dios “es el futuro del hombre” y que no es un “Dios de muertos, sino de vivos”.
La Iglesia al recordar a los difuntos, aplica sufragios por los difuntos e implora la vida eterna no sólo para los discípulos de Cristo muertos en su paz, sino también para todos los difuntos, cuya fe sólo Dios ha conocido.
Estos sufragios son, en primer lugar, la aplicación de la celebración de la santa misa, y después, otras expresiones de piedad como oraciones, limosnas, obras de misericordia e indulgencias aplicadas en favor de los difuntos, “porque santo y saludable es el pensamiento de orar por los difuntos para que queden libres de sus pecados” , concluyó.
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