Camerún, OMPRESS, 10-3-2010.- Uno de las principales tareas de las Obras Misionales Pontificias es sostener a las Iglesias jóvenes de los territorios de misión, ya sea a través de la Obra de la Propagación de la Fe (el DOMUND), a través de la Obra de la Infancia Misionera, destinada a proyectos de ayuda a la infancia, o a través de la Obra de San Pedro Apóstol, destinada a las vocaciones en dichos territorios de misión.

Esta última Obra ha destinado fondos durante los últimos 60 años al sostenimiento de la Iglesia de Camerún. Este año lo hace con 549.200 dólares destinados a 889 seminaristas mayores y 207.050 dólares destinados a 1.411 seminaristas menores.

El esfuerzo continuado de las Obras Misionales Pontificias, y de la Obra de San Pedro Apóstol en particular, ha dado sus frutos en Camerún. Basta con echar un vistazo a las cifras de la Iglesia en el país. Existen 24 circunscripciones eclesiásticas, 816 parroquias y 3.630 centros pastorales de otro tipo. Actualmente hay 31 obispos, 1.847 sacerdotes, 2.478 religiosos, 28 miembros laicos de institutos seculares y 18.722 catequistas. Los seminaristas menores son 2.249 y los mayores 1.361.

Resulta interesante comparar estos datos con la situación de la Iglesia en Camerún hace 80 años, cuando ni siquiera se había constituido el país. La Iglesia católica en 1932 se articulaba, en lo que actualmente es Camerún, a través de tres vicariatos apostólicos (Foumban, Yaoundé y Douala). El número de sacerdotes era de 77, ninguno de ellos del país. Junto a este reducido número de sacerdotes había 32 hermanos religiosos no sacerdotes de los que 8 eran indígenas. En cuanto a las religiosas eran 37, con dos de ellas africanas. Aunque las cifras no lo son todo, resulta interesante ver que el esfuerzo ha merecido la pena.

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