Madrid, Infomadrid, 10-3-2010.- El Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Mons. Octavio Ruiz Arenas, ha impartido esta mañana, en el Seminario Conciliar, una conferencia sobre “la formación sacerdotal en América Latina”. La intervención se enmarca dentro de los actos organizados por el Instituto de Derecho Canónico ‘San Dámaso’, que hoy conmemora a San Raimundo de Peñafort, patrono de los canonistas.

En declaraciones a la Oficina de Información del Arzobispado, Mons. Ruiz Arenas ha manifestado que, fundamentalmente, el sacerdote de hoy debe tener tres elementos: “Primero, recordar que, como bautizado, debe ser un auténtico discípulo del Señor, alimentándose con la palabra de Dios, buscando un encuentro personal con Él, tratando de vivir la caridad, sentir esa presencia del Señor para comunicarla con gozo y alegría y, por lo tanto, ser misionero. Es decir, transmitir ese gozo que nos da el vivir con Cristo, que cambia totalmente nuestra vida”. En segundo lugar, “debe ser un hombre que recuerda que tiene una misión para atender a sus hermanos y, por lo tanto, debe tener una humanidad muy grande (atención, cariño, misericordia, bondad, diálogo, acogida, etc), de tal manera que se entregue totalmente a sus hermanos pero, al mismo tiempo, recordando que debe ser un hombre de Dios y enamorado del Señor. Un hombre que, a través de la oración y la vivencia de la Eucaristía, trata de ser el reflejo mismo de Cristo ante los demás. Ser hombre de Dios supone una entrega total y vivir como Jesús, ser su imagen”. Y, tercero, “debe ejercer la caridad pastoral, viviendo con autenticidad esa realidad de ser imagen de Cristo, buen pastor”

Respecto a “la formación sacerdotal en América Latina”, tema sobre el que ha disertado, ha señalado que, en la actualidad, América Latina “está viviendo dos acontecimientos importantes: la puesta en marcha de las conclusiones de lo que fue la V conferencia general del episcopado latinoamericano, que se centró precisamente en ‘Discípulos y misioneros para que, en Jesucristo, tengan vida’”. Una puesta en marcha que “supone un cambio de mentalidad, un abrirse totalmente a la gente, tratar de responder a los grandes desafíos que nos presenta el continente latinoamericano. América Latina se encuentra, por una parte, buscando una conversión pastoral y, por otra, realizando lo que se llama la ‘Misión Continental’. Misión que no es poner en marcha actos puntuales, sino colocarse en una situación y dimensión misionera en su actividad. La formación sacerdotal debe estar encaminada precisamente a eso: a formar discípulos misioneros, hombres que salgan, que respondan a los desafíos que nos presente la ciudad, hombres y mujeres que realmente, conociendo su cultura y la situación que está viviendo América Latina, sean capaces de responder con fidelidad”.

Para Mons. Ruiz, la formación sacerdotal “señala una serie de parámetros, en este momento, que se deben ir aplicando, para que los seminaristas sean sacerdotes que, el día de mañana, sean hombres de su tiempo y que cumplan la tarea para la cual se han formado”.

En referencia a San Raimundo de Peñafort, patrono de los canonistas cuya festividad se celebraba hoy, ha apuntado que los sacerdotes de hoy deben recordar que todo están llamados a la santidad. “Cada vez que tenemos la oportunidad de celebrar un santo, es una ocasión para mirar las virtudes de dicho santo y ver que el Señor se vale de unos hombres y de unas mujeres concretos para hacernos ver que lo más importante en nuestra vida es vivir esas virtudes de manera heroica. En este caso concreto, sabemos que nuestra oportunidad es hacer un esfuerzo sincero, siendo fieles a la iglesia y manteniéndonos dentro de esa realidad de comunión eclesial, como lo fue San Raimundo de Peñafort”.

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